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martes, 29 de marzo de 2011

Gadafi, Chávez y las milicias - Opinión - EL UNIVERSAL

El futuro venezolano se ve hoy en Libia...


Gadafi, Chávez y las milicias

SADIO GARAVINI DI TURNO | EL UNIVERSAL
martes 29 de marzo de 2011 02:37 PM

Chávez ha sido uno de los pocos líderes mundiales en defender la figura de Gadafi como gobernante. En esto, lo han acompañado sólo Ortega, Castro y Mugabe. Se ha opuesto también a la intervención, básicamente humanitaria, de la coalición internacional, autorizada por la ONU, con argumentos que causan asombro. Según Chávez, el imperio norteamericano y sus aliados occidentales quieren adueñarse del petróleo libio. Un verdadero insulto a la inteligencia de cualquiera que esté más o menos enterado, en materia de relaciones internacionales. El petróleo libio, en casi su totalidad, lo producen y exportan a Occidente compañías occidentales.

Pero lo que nos deja estupefactos es la afirmación de Chávez que, además del petróleo, lo que quieren las potencias occidentales es poseer las fuentes de agua de Libia, un país absolutamente desértico. La verdad es que nuestra capacidad de asombro ya debería haberse agotado, con la afirmación de Chávez que el terremoto de Haití había sido causado por una prueba de un arma secreta de la marina norteamericana y que, probablemente, en Marte había una civilización que fue destruida por el capitalismo. Si no fuera trágico, sería cómico. En cambio, Chávez parece que todavía no se ha enterado que el imperio soviético colapsó y se desintegró, básicamente, por el absoluto fracaso socioeconómico del socialismo real, que como decía Bronislaw Geremek: 'no sólo no creó riqueza, sino ni siquiera distribuyó con justicia la pobreza'. La ceguera ideológica y la disonancia cognitiva de Chávez, le impiden aceptar los datos de la realidad que contradicen sus creencias profundas y, a su vez, le hacen creer cualquier estupidez que se las reafirma.

Los parecidos de Chávez y Gadafi son múltiples. Los dos quisieron refundar sus países y les cambiaron el nombre, la bandera y los símbolos patrios. Ambos son líderes mesiánicos y carismáticos que creen estar haciendo una revolución. Están convencidos de ser los indispensables 'salvadores de la patria', establecieron la reelección perpetua, tienen una clara vocación totalitaria y, por tanto, no creen en la alternabilidad, el pluralismo político, en la separación de poderes y, en general, en el Estado de Derecho.

Padecen de un 'antiyankismo' visceral, 'credulón' y primitivo, que les hacen creer cualquier cosa, con tal de que venga de los odiados gringos. También fomentan un infantil culto a la personalidad. Pero lo que quisiera destacar hoy es que Gadafi basa su poder represivo y militar no tanto en las fuerzas armadas (FFAA) regulares, sino en las milicias, mal llamadas populares, que en Libia están mejor armadas que el propio ejército. Chávez también ha creado unas milicias, bajo su mando directo y, precisamente en estos días, ha modificado, por decreto (inconstitucional), por cuarta vez en cinco años, la Ley Orgánica de las FFAA, para que las milicias puedan usar armamento pesado y sus oficiales sean equiparados a los oficiales profesionales de las FFAA. Es evidente la intención de crear y fortalecer una guardia pretoriana, que recuerda claramente las milicias del jerarca fascista Farinacci en Italia, pero sobre todo las SS de la Alemania nazi, por el armamento pesado. Chávez está debilitando y desinstitucionalizando las FFAA, politizándolas y limitando su profesionalización. Ahora con el fortalecimiento de las milicias está eliminando el monopolio natural de las FFAA sobre las armas de guerra de la nación y creando un verdadero brazo armado del partido de gobierno.

sadiogta@cantv.net
@sadiocaracas

Gadafi, Chávez y las milicias - Opinión - EL UNIVERSAL

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lunes, 7 de marzo de 2011

Muamar, Hugo y Dani

Los Tres Amigos: Muamar, Hugo y Dani

 

Muamar, Hugo y Dani / Moisés Naím:

¿Quién hubiese imaginado que Muamar el Gadafi pasaría a la historia como el gran creador de consenso internacional? No es fácil poner de acuerdo a las 192 naciones del planeta. Gadafi lo ha logrado. El mundo entero ha denunciado al dictador libio por masacrar a civiles inocentes. El mundo entero, excepto dos jefes de Estado: Hugo Chávez y Daniel Ortega; el eje de los despistados.

Hasta la Liga Árabe le ha retirado el apoyo a Gadafi. Pero Hugo y Dani, no. Seguramente los convenció Fidel Castro, quien mantiene que la violencia en Libia es culpa de la OTAN, y no de Gadafi. En esto, el dictador libio discrepa de su colega, el exdictador cubano. Según Gadafi, detrás de los disturbios en su país está Al Qaeda. Esta diferencia plantea un problema para Hugo y Dani. Quizás, y para evitar tener que tomar partido por Fidel o por Muamar, concluirán que la desestabilización de Libia es una operación conjunta de la OTAN y Al Qaeda.

Pero quien definitivamente no está de acuerdo con el eje de los despistados es otro de sus aliados: Mahmud Ahmadineyad. "Es difícil imaginar que exista una persona que pueda matar y bombardear a su propia gente. Esto es muy feo… Los exhorto a escuchar a su pueblo y reflexionar sobre sus demandas. La gente debe ser libre y tener poder de decisión sobre su futuro. Todo el mundo está en shock con lo que está pasando en Libia… deben hacer caso al pueblo", declaró el indignado líder iraní. Este es otro candidato al eje de los despistados. Pero por una razón distinta: el pobre Ahmadineyad no parece haberse enterado de que, al mismo tiempo que hacía estas declaraciones, su Gobierno estaba reprimiendo salvajemente a sus opositores -de nuevo-. Cuando descubra que no hay mucha diferencia entre él y Gadafi seguramente tendrá un shock tan profundo como el que le produjo ver la manera en la que el libio trata a su pueblo.

Las tensiones entre Gadafi y Ahmadineyad no son nuevas, y una reveladora manifestación de ellas es que el líder iraní nunca recibió el Premio Gadafi de los Derechos Humanos. Este premio, creado en 1988, se otorga anualmente a quienes "hayan colaborado de forma sublime en la prestación de servicios humanos destacados o en la realización de labores gloriosas en defensa de los derechos humanos" (sic). A Hugo le tocó en 2004 y a Dani en 2009. Unos años después, Chávez correspondió al reconocimiento del libio obsequiándole una réplica de la espada de El Libertador, explicando además que "Muamar el Gadafi es para los libios lo que Simón Bolívar es para los venezolanos". Casi nada.

El presidente venezolano no es el único que ha distinguido al líder libio en el campo de los derechos humanos. El 4 de enero de este año, el Consejo de Derechos Humanos, órgano de Naciones Unidas, publicó su informe sobre Libia. El texto no contiene ni un asomo de crítica al Gobierno de Gadafi y más bien resalta que "varias delegaciones expresaron su reconocimiento al compromiso del país con la defensa de los derechos humanos…". La delegación de Brasil, por ejemplo, enfatizó "el progreso social y económico de Libia y reconoció sus esfuerzos con respecto a personas con discapacidades". Myanmar compartió estos conceptos. Por su parte, "Bielorrusia notó con satisfacción que Libia suscribía todos los tratados internacionales sobre derechos humanos y cooperaba con los organismos de dichos tratados".

La resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas que creó el Consejo de Derechos Humanos establece que, al votar por los países que aspiren a formar parte del mismo, "se debe tomar en cuenta su contribución a la promoción y protección de los derechos humanos". Libia fue elegida con el apoyo de 155 países.

Pero ni siquiera este baluarte de la hipocresía internacional pudo mantener a Libia en su seno. Así, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, después de largas deliberaciones, concluyó que la contribución de la Libia de Gadafi a los derechos humanos había caído por debajo de los estándares aceptables y la expulsó.

Pero Hugo y Dani no abandonan a sus amigos. "No voy a condenar a Gadafi… a mí no me consta que sea un asesino", dijo el presidente de Venezuela.

Y al oír esto me vino a la mente la vieja frase de George Orwell: "El lenguaje político… está diseñado para que las mentiras suenen a verdades y que el asesinato sea respetable".

No; los despistados no son ellos. Son quienes les creen.

mnaim@elpais.es

sábado, 5 de marzo de 2011

Las brújulas de Chávez

De: VenEconomía 

Las brújulas de Chávez

Para muchos venezolanos priva la certidumbre de que la brújula ideológica, estratégica y táctica de Hugo Chávez es Fidel Castro.

La injerencia de los cubanos en todo ámbito público apuntala esta creencia. Profesionales-espías cubanos han copado áreas vitales de soberanía nacional, desde el manejo de la identidad del venezolano, el registro civil, educación, salud, deporte, seguridad e, incluso, el estamento militar.

Es indiscutible, Fidel ha sido, es y seguirá siendo un faro tenebroso que orienta el proyecto dictatorial de Chávez.

Sin embargo, a la luz de los sangrientos y violentos acontecimientos de Libia, algunos analistas están alertando de las fatídicas semejanzas que existen entre Muammar Gadaffi y Hugo Chávez, que hacen intuir que el sanguinario líder oriental también es brújula que marca los pasos de Chávez.

Para reforzar esta percepción se tiene la amistad de estos dos personajes que remonta a más de 15 años, cuando Chávez estaba en prisión tras liderar el golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez. Indican que habría sido el teniente coronel William Izarra el enlace entre Gadaffi y Chávez, y le adjudican que él habría sido el artífice del financiamiento que el líder árabe le diera al venezolano para su campaña electoral.

Las similitudes de estos dos personajes no sólo se refieren a sus estrambóticas personalidades sino muy especialmente a la particular visión que tienen de sus países.

Alarman las similitudes del proyecto chavista del Socialismo del Siglo XXI con las ideas que Gadaffi plasmó a partir de 1975 en su Libro Verde, una especie de hoja de ruta de incluye tres volúmenes: 1) La solución del problema de la democracia: el poder del pueblo. 2) La solución del problema económico: el socialismo. 3) El fundamento social de la Tercera Teoría Universal.

Entre las coincidencias Gadaffi-Chávez que destacan en lo que se plasma en ese Libro Verde, estarían, según un análisis del abogado y politólogo colombiano Humberto La Calle publicado en el diario El Espectador, el hecho que "desde el poder, ambos acudieron a las nacionalizaciones, al ataque a la propiedad privada y a una política marcadamente antioccidental. Gadaffi despojó a los norteamericanos y británicos de sus bases militares, expropió a judíos e italianos y tomó para el Estado el petróleo. Chávez ha hecho de las expropiaciones punitivas un instrumento de su política".

La Calle indica que es claro que Chávez se inspira en el Libro Verde. "Paso a paso ha seguido esa hoja de ruta: desmonte de las instituciones de la democracia representativa, invocación permanente de la democracia directa, creación de comités populares que dominan a la sociedad en sintonía directa con el líder. Para desembocar, en ambos casos, en un socialismo personal".

Esto puede explicar: 1) El por qué Chávez ha visitado durante su mandato seis veces a Libia. 2) El porqué le regaló dos réplicas de la Espada de Bolívar. 3) El por qué Chávez proclamó a Gadaffi "líder de los pueblos de América". Y, muy especialmente, el por qué le da su solidaridad automática, en momentos cuando casi al unísono toda la comunidad internacional lo condena por la masacre a su pueblo.


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