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domingo, 10 de abril de 2011

El toque chavez

La vara de la destrucción

El Gobierno de Hugo Chávez a punta de nacionalizaciones y estatizaciones ha destruido la capacidad productiva del país. Su empeño de anteponer criterios políticos sobre los técnicos, gerenciales y económicos ha llevado a niveles impensables el deterioro de toda empresa que ha pasado a manos del Estado venezolano.
En la actualidad se pueden citar dos casos, entre otros muchos, de empresas venezolanas que habiendo pasado de manos privadas a públicas están evidenciando una dramática caída de su eficiencia, productividad y rentabilidad, con la consecuente repercusión en la vida del venezolano.
Una de esas empresas es la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), privatizada en 1997 al pasar su mayoría accionaria a manos del grupo argentino Techint. Bajo la gerencia del consorcio Ternium-SIDOR, la producción de acero líquido saltó de 2,4 millones de TM al año, a más de 4 millones de TM al año en 2007.
En 2008, SIDOR vuelve a manos del Estado, y en sólo tres años de gerencia chavista la producción de la acería cae a 1,8 millones de TM al año, llevando a la acería estatal a punto de colapso, agobiada por la crisis laboral y carcomida por una gerencia nada transparente. Hoy la precaria productividad de SIDOR se traduce en el desabastecimiento de cabillas para la construcción de los millones de viviendas prometidas por el Gobierno y requeridas por la población.
El otro dramático caso es el de la Electricidad de Caracas (Elecar). Desde su fundación, y por 112 años, Elecar fue una empresa privada eficiente, prestadora de buen servicio y con alta rentabilidad. En 2007 Elecar fue nacionalizada y desde entonces va de capa caída.
En materia de rentabilidad las cosas le van muy mal: De una utilidad neta de Bs.F.132,4 millones que tenía en 2007, la empresa cerró en 2010 con un saldo rojo de Bs.F.926,8 millones, según el Informe Anual de Gestión. Además Elecar hoy muestra una reducción de 41% de su patrimonio (de Bs.F.2,2 millardos en 2009 a Bs.F.1,3 millardos en 2010) y un incremento del pago en nómina de 134% sólo en 2010.
Igual de grave es su deficiente desempeño en cuanto a generación de electricidad se trata. Planta Tacoa presenta fallas por falta de mantenimiento y sobreexigencia de sus equipos, y dos de sus unidades están fuera de servicio. Hoy Elecar ni siquiera es autosuficiente para abastecer la región capital, como lo era antes de nacionalizarla.
El deterioro de Elecar, como de tantas otras seguirá mermando la calidad de vida de todos los venezolanos
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