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domingo, 21 de febrero de 2010

Mossad pega de nuevo l comando que asesinó a Mahmud al Mabhuh en Dubai actuo con rapidez - ElPais.com



El comando que asesinó a Mahmud al Mabhuh en Dubai actuo con rapidez - ElPais.com

Así mató el espionaje israelí al líder de Hamás

Los miembros del comando que asesinó a Mahmud al Mabhuh en Dubai actuaron con rapidez y siguieron a su objetivo desde el aeropuerto hasta su hotel

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 21/02/2010
Mahmud al Mabhuh atraviesa la puerta giratoria del hotel Al Bustan Rotana, en la opulenta Dubai, a las 20.24 del 19 de enero. El dirigente de Hamás toma el ascensor. Lo abandona mirando hacia los costados, costumbre arraigada en este hombre de 49 años al que han intentado matar más de una vez. Enfila el pasillo y la cámara de seguridad pierde su rastro. 20.27. Dos hombres siguen la estela que acaba de recorrer el palestino rumbo a la habitación 230. Diecinueve minutos más tarde, los dos tipos vuelven raudos hacia el ascensor. Otros dos individuos, segundos después. Los cuatro llevan gorra; probablemente pelucas, y caminan cabizbajos. Acaban de asesinar a Al Mabhuh. El Gran Hermano estaba ahí para captar, por primera vez con precisión, una operación mortal de una agencia de espionaje. "Es responsabilidad del Mosad", reiteraba ayer el jefe de la policía de Dubai, Dhahi Jalfan Tamim.
Durante 10 días, y después de que el gerente del hotel hallara el cadáver de Al Mabhuh 17 horas después de su asesinato, nada trascendió. Pero la policía de Dubai escrutaba las grabaciones de los hoteles, centros comerciales, calles, aparcamientos... Un rastreo que tuvo que implicar a buena parte de su plantilla para atar cabos. Las cintas muestran a los miembros del comando Michael, Gail, Kevin y James llegando al aeropuerto de Dubai en los primeros minutos del día 19, cada uno por su cuenta. Su registro en los hoteles, y cómo vigilaban en la amplia sala del aeródromo la llegada de la víctima, cinco horas antes de morir. Los asesinos no quitan ojo al fundador de la milicia de Hamás en los vestíbulos del hotel. Emparejados, visten a veces ropa deportiva, raqueta en mano. Se disfrazan de nuevo en los lavabos del hotel... Entran junto a Al Mabhuh en el ascensor... Lo observan de reojo en la recepción.
"Los miembros del comando que mataron a Al Mabhuh demostraron profesionalidad y sangre fría. Eran conscientes de que había cámaras. Y lo que parecen contratiempos -el cambio de disfraz de uno de ellos-, eran probablemente riesgos calculados", opina el analista Yossi Melman. Resulta inconcebible que no fueran siempre maquillados a conciencia para ocultar cualquier señal delatora. Llevan sombreros, siempre gafas. Los nombres empleados en sus pasaportes se conocen, pero su aspecto físico es probable que poco tenga que ver con las fotografías que difunde Interpol.
¿Asfixiado, electrocutado, envenenado, o una mezcla de todo? Los exámenes forenses aclararán. Pero nadie alberga dudas, tampoco en Israel: la huella del Mosad está impresa en un crimen que ahora salpica en cualquier dirección. Nunca será la operación sin pistas que adora este servicio secreto. Está en todos los mentideros. Hasta en los más inesperados. Diplomáticos israelíes bromeaban esta semana en la página Twitter de la embajada en Londres: "Tenista israelí da un golpe en un objetivo en Dubai". Tienen coartada: la tenista Sahar Peer disputaba el torneo internacional de la ciudad.
Los agentes falsificaron pasaportes de 11 ciudadanos israelíes que disfrutan a la vez de pasaportes de otros países, lo que ha desatado un roce diplomático con Reino Unido, Irlanda, Alemania y Francia. Nada temen en el Gobierno israelí de las protestas oficiales de Londres, París, Dublín o Berlín, que ayer apuntaba que el documento de Michael Bodenheimer, uno de los agentes, es auténtico. También investiga Austria, porque los 18 implicados no se llamaban entre sí, pero lo hacían a números de teléfono de ese país. Y Estados Unidos indaga la utilización de tarjetas de crédito emitidas por sus bancos.
En la opinión pública árabe cunde la suspicacia sobre la colusión de los servicios secretos israelíes con los europeos, por mucho que desmientan sus cancillerías. En Israel preocupa otro asunto: la imposición de los datos biométricos en los pasaportes causarán problemas considerables para el desplazamiento de los comandos.
En historias de este corte no podía faltar la figura del traidor. Dos palestinos de Gaza están en manos de las autoridades dubaitíes. Anuar Sheibar y Ahmed Hassanain eran miembros de los cuerpos de seguridad leales a Al Fatah, encarnizado enemigo hoy de Hamás. Fácil que conocieran bien a Al Mabhuh, natural del populoso campo de refugiados de Yabalia, también en Gaza. El movimiento islamista ha acusado con nombres y apellidos: ambos trabajan para Mohamed Dahlan, natural de la franja, ex jefe de los cuerpos de seguridad desmantelados en Gaza por Hamás, famoso por la represión que desató contra los fundamentalistas hace más de una década, y el líder político más detestado por los islamistas.
No son muchos los asesinatos atribuidos al Mosad o a comandos militares. Y los expertos se preguntan sobre el beneficio de estas aventuras en las que caen dirigentes de organizaciones y países árabes acribillados a balazos, destrozados por explosivos colocados en el reposa-cabezas del vehículo, bajo un misil o asfixiados. No son hoy más débiles Hamás o Hezbolá por haber sufrido esas pérdidas. El Gobierno israelí nunca confirma ni desmiente. Calla.
Pero las preguntas brotan. ¿Valía la pena arriesgar con el uso de pasaportes falsificados de países aliados europeos? ¿Era necesario incomodar de ese modo a Dubai, único país del Golfo que mantiene relaciones con Israel? ¿Tan codiciada era la pieza? Mahmud Al Mabhuh estuvo implicado en el secuestro y asesinato de dos soldados israelíes en los años ochenta, y en 1989 emigró de Gaza para vivir en Damasco. Pero Israel le atribuía ahora el papel de enlace con Irán para la compra de armas. Siempre solo, sin ninguna protección, Al Mabhuh no se esmeró en preservar su identidad ni en ser cauteloso. "Reservó su billete a través de Internet e informó a su familia por teléfono del hotel en que se alojaría en Dubai", admitía ayer Salah Bardauil, diputado de Hamás.
Tampoco hablará nunca Meir Dagan, el jefe del Mosad que -hay unanimidad- ha logrado que la agencia que dirige desde hace siete años vuelva a ser vista con temor en el extranjero, para gozo de su país, que celebra los golpes al enemigo. "Entre usted y yo, ¿de qué estamos más orgullosos, de los tomates cherry que producimos aquí o de los asesinatos?", escribía mordaz el periodista Gideón Levy. El general Dagan, 32 años de servicio en el Ejército, dos veces herido en acción, es la única persona del Mosad conocida por su nombre y apellidos -incluso las identidades de sus primeros lugartenientes son secretas- y se ha ganado la confianza de tres primeros ministros. Entre los suyos infunde respeto (son ya cuatro los subjefes del Mosad destituidos bajo su mandato). En los enemigos, algo más que temor.

Operaciones del Mosad y el Ejército

Jalil al Wazir (Abu Yihad). El segundo de Yasir Arafat fue tiroteado en Túnez, en 1988.
Abbas Musaui. El convoy del líder de Hezbolá fue bombardeado en 1992 en Líbano.
Fathi Shikaki. El líder de Yihad Islámica murió a balazos en Malta, en octubre de 1995.
Ahmed Yasin. El fundador de Hamás fue alcanzado por un misil israelí en 2004 en Gaza.
Imad Mugniyeh. El jefe militar de Hezbolá falleció después de que estallara el reposa-cabezas de su coche en Damasco, en febrero de 2008.
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